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Permanent URI for this collectionhttps://hdl.handle.net/11285/638412
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- ¿Es posible pensar en una pedagogía melancólica?(Escuela de Educación, Humanidades y Ciencias Sociales, 2016-09-02) Contreras Salinas, Sylvia; Ramírez Pavelic, MónicaEste artículo intenta expresar una relación analógica entre melancolía y pedagogía. Para ello se exponen dos ideas: la primera, que la pedagogía, al igual que la melancolía, sería fruto de una pérdida que no es llorada, avizorándose, en ella una aflicción por la incapacidad de cercar el acontecer educativo; la segunda, propone pensarla como efecto de una identificación melancólica que se dispara al constatarse el desencanto de un devenir humano finito, vulnerable y contingente, interpelado por la trascendencia. Terminando esta reflexión con algunas huellas tangibles de esta melancólica pedagogía.
- El humanismo que viene. Infinitud, justicia y libertad(Escuela de Educación, Humanidades y Ciencias Sociales, 2016-09-02) Ramírez Cobián, Mario TeodoroEn este breve ensayo nos proponemos exponer, basados en el pensamiento del filósofo francés Jean-Luc Nancy, una idea crítica del humanismo, la única (creemos) que cabe sostener hoy día. Un humanismo crítico (un ultrahumanismo) es aquel que piensa desde una noción extendida de “existencia” (humana y extra-humana) y ontológica de libertad. Sobre esta base es posible retomar la idea de justicia como compromiso ético básico de un humanismo crítico. Es de lo que nos ocupamos hacia el final del ensayo.
- Apropiación de la finitud: Heidegger y el ser para la muerte(Escuela de Educación, Humanidades y Ciencias Sociales, 2016-09-02) Rivara, Greta¿Podemos captar al ser ahí como una totalidad? Para ensayar esta captación Heidegger vincula el tema con el de la “propiedad” y el “ser para la muerte”. Con ello, nos conduce a la reflexión sobre la muerte, y a través de ésta, a la comprensión de la finitud del “ser ahí”. Nuestro ser es un ser posible, que siempre es no siendo aún algo. Pero esta posibilidad que siempre somos se proyecta como totalidad cuando nuestra existencia es asumida propiamente. Esto es, cuando comprendemos que nuestro ser total no acontece en un pretendido acabamiento en la muerte, sino que la muerte como posibilidad última nos hace asumir nuestra existencia inacabada e inacabable como propia. A partir de esta conciencia somos seres relativamente a la muerte, a la que en cada caso es la de el ser ahí que toma conciencia de su finitud estructural. Sólo por la muerte cada “ser ahí ”es una existencia, esto es, abierto siempre a la posibilidad. El análisis estructural del “ser ahí” como totalidad nos conduce a la comprensión del ser ahí propio como aquel que, tomando prestadas las palabras de Bataille, hace de su muerte lo imposible.

