Prevalencia de conductas alimentarias de riesgo y su impacto en la calidad de vida, percibida por adolescentes de una escuela secundaria del área metropolitana de Monterrey, N.L. 2025
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Abstract
Las conductas alimentarias de riesgo (CAR) constituyen un conjunto de comportamientos desadaptativos vinculados con la restricción alimentaria, atracones, purgas y otras prácticas orientadas al control del peso. Estas conductas suelen preceder al desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) y se asocian con deterioro significativo en la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS). En México existe escasez de estudios que analicen simultáneamente la prevalencia de CAR y su impacto sobre la CVRS en población adolescente, particularmente en el norte del país. Como objetivo se tiene el determinar la prevalencia de conductas alimentarias de riesgo y su asociación con la calidad de vida percibida en adolescentes de una escuela secundaria del área metropolitana de Monterrey, Nuevo León. Asimismo, identificar factores sociodemográficos relacionados y describir el perfil global de calidad de vida en esta población. Se realizó un estudio transversal analítico en 351 estudiantes de entre 10 y 18 años. Se aplicaron dos instrumentos validados: el Eating Attitudes Test-26 (EAT-26) para identificar CAR y el Pediatric Quality of Life Inventory (PedsQL 4.0) para evaluar calidad de vida. Se emplearon estadísticos descriptivos, correlaciones de Spearman, pruebas U de Mann-Whitney, chi-cuadrado y modelos de regresión logística y lineal. El punto de corte para CAR se estableció en ≥20 puntos en EAT-26. Resultados: La prevalencia de CAR fue de 29.1% (n=102). Las mujeres presentaron más del doble de probabilidad de riesgo en comparación con los hombres. Se observó una correlación negativa moderada entre puntaje total de EAT-26 y calidad de vida (r = –0.543, p < .001). Las dimensiones más afectadas fueron el funcionamiento emocional y el escolar. En estudiantes con CAR, el puntaje promedio de CVRS fue significativamente menor (61.9 vs. 78.1; p < .001). En el modelo de regresión logística, cada punto adicional en calidad de vida redujo un 7.9% la probabilidad de presentar CAR. Conclusiones: Las conductas alimentarias de riesgo son prevalentes en la población estudiada y se relacionan significativamente con una menor calidad de vida, especialmente en el ámbito emocional. Ser mujer y tener menor CVRS se identificaron como factores asociados al riesgo. Estos hallazgos subrayan la necesidad de estrategias de detección temprana e intervenciones preventivas en adolescentes, así como la expansión de investigaciones similares en otros contextos educativos del país.